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9 de junio de 2014 - Blog - Autor: Amaya Uscola
PIJAMA PARTY: 9 normas de etiqueta para la fiesta de la vida freelance.

I Distribuyendo invitados en la mesa… del coworking

Es lunes. Respondiste al s´il vous plait y ya eres freelance. Aunque sigues sumido en un calentamiento global de dudas. Unos días decides continuar buscando apasionadamente tu agencia ideal, plataforma para el éxito de tus ideas y gloria de tus vacaciones pagadas, tu Dulcinea. Otros días reniegas de ellas afirmando que aquello te hacía sentirte como el operario de un lavado a presión…de cerebros, se entiende. Pues bien, muy asumido aún no lo tienes y puede que no haya luz al final pero, al menos, ya estás en un túnel.

Después de un comprensible periodo de vértigo ante la nueva situación profesional, o de un elegido periodo de sabatismo – recomendablemente prudencial, que no se diga que tienes la cabeza amueblada en Ikea, como me dijeron una vez – si quieres seguir trabajando como creativo publicitario, lo mejor es agarrarse a un briefing ardiendo, venga de donde venga. No dejes de considerarte un creativo, ya está bien de confundir el amor con el socorrismo, y al freelance con el parado. Mantener que un creativo freelance es sólo un creativo en el paro (finito por definición), es como creer que el actor Imanol Arias morirá en el último rodaje de Cuéntame. Un creativo capaz de ganar experiencia en publicidad por haber demostrado unas habilidades, no tiene por qué perderlas con su régimen de trabajador. Un buen creativo es sensible como un ala de mariposa, ocurrente como un tuitero con más de un millón de followers, trabajador como las suelas de Forrest Gump y certero como las flechas de Guillermo Tell. Si no son cualidades suficientes para que una agencia o un cliente valoren la opción de contar con él como freelance para un briefing, entonces sí, a bailar el chá-chá-chá o a confeccionar pijamas.

Sea como sea, cualquier freelance, trabajando sólo en su Pijama Party, no tardará mucho en observar cómo el tiempo pasa más despacio que en las paradas de autobús. Nos ocurre a todos, podéis estar seguros de sol a sol. A raíz de esto, un día, no muy lejano, hecho un transgresor, decidirás darle la vuelta a la regla número uno de la motivación emprendedora. Contra viento y marea de coachers, un día querrás entrar en tu zona de confort. Entrar. No salir. ¡Qué coño!, si ya has pasado fuera demasiado tiempo. Necesitas una zona, eso sí. El protocolo es libre. Para buscar un lugar donde trabajar como freelance, tienes más escenarios que el Primavera Sound. Te puedes ir a un coworking o llevarte el coworking entre oreja y oreja, y no dejar de trabajar allá donde vayas. Que será lo más habitual hasta que aprendas a gestionar tus proyectos. Aquí va el consejo de este post. Solo uno, manido pero infalible: trabajes donde trabajes, crea una rutina.

La movilidad no la pagan pero, si te gusta tenerla, pon en positivo lo de no tener que fichar físicamente. Desde que se operaba con el webmail de Eudora hasta la panacea de los smartphone, no hay mal sitio para poder enviar tus trabajos a tiempo. A continuación, fruto de impagable, perdón, de mi pagada, experiencia, un listado de los sitios más raros en los que se puede llegar a trabajar, como freelance y viajero, o residente en tu ciudad.

En un cybercafé con ratas de una isla, al norte de Malaysia.

En el puerto deportivo de Barcelona, entre clase y clase de un curso de vela.

En un barco de buceo atravesando una zona de ciclones, en Australia.

En las calles de Madrid, aprovechando el wifi de las paradas de autobús.

En el tejado de un convento con conexión, en Lisboa.

En un hotel tropical derruido por el paso de un huracán, en Costa Maya.

En una piragüa de travesía por Guadalajara, localizando zonas con wifi.

En la biblioteca pública del barrio, en Londres.

En un refugio en una zona muerta de Canadá, haciendo autostop para llegar al wifi.

El más raro: en una oficina.

Ahora haz tu lista de sitios donde podrías trabajar y verás qué son parecidos.

En definitiva, con o sin pijama, la mesa de trabajo para un freelance no tiene por qué ser en una mesa, mientras tengas un pie en la ciudad de turno, y el otro en internet. Y mientras sepas mantenerte pendiente del reloj, que los timings seguirán siendo sagrados y para eso se inventó el arte de pulsera. El protocolo es libre en la disposición de invitados.

¡A sus puestos!

Nota: este blog está gamificado. El juego consiste en encontrar en cada post 3 antiguos slogans, sacados del antiguo juego Slogan de los spots publicitarios. Los slogans y marcas del primer post eran:

Bosch. Maravillas de la técnica.

  • Cafés La Estrella. Vamos chicos, al tostadero.
  • Kellogg´s. Empieza el día con energía.

En este post debes encontrar slogans de la marca Ocaso, Maurice Lacroix y Paco Rabanne.

 


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