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20 de mayo de 2016 - Blog - Autor: Concha Wert
¿Tenemos un problema?

Uno, no. Tenemos muchos . Tenemos, según el periodista y anterior presidente de EFE, Alex Grijelmo, un problema de autoestima como país, como cultura y como usuarios de una lengua, el español. Usamos el inglés como terapia, para combatir el complejo de inferioridad y elevar la autoestima, porque el inglés suena más inteligente. La percepción del país se traslada a la lengua, y así una lengua como el francés se asocia con el refinamiento y es por ello adecuada para el anuncio de perfumes, y el alemán con la fiabilidad, luego parece útil para los coches… y  ¿el español? Solo cuando toca hablar de precios, y si son bajos.

La Academia de la Publicidad y la  Real Academia de la Lengua han querido dilucidar si el uso del inglés en publicidad resulta excesivo, si supone un peligro real para nuestra lengua y si hay maneras de limitarlo.  Encargaron una campaña a Grey para poner el tema sobre la mesa y celebraron una jornada con profesionales para tratar de responder a esas preguntas.

 

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Excesiva o no, la cantidad de campañas que usan el inglés, mezclado con el español o solo, es creciente. Según Enrique Yarza, presidente de Arce Media y miembro de la Academia de Publicidad, en 2003 se contabilizaban 30 campañas con palabras en inglés; en 2015, ese número se multiplicaba por 10 y ascendía a 300. En 2003, se concentraban en algunas categorías de mercado, y en 2015, el uso del inglés se apreciaba en todos los sectores. Las razones, según los resultados de un cualitativo llevado  a cabo por CIMPOP, son muy variadas, pero  destaca la idea de que el inglés es el símbolo de lo internacional y también de la modernidad y de lo aspiracional.

Para debatir el tema, las respectivas academias reunieron a una serie de personalidades entre los que se encontraban varios publicitarios: Fernando Herrero, Joaquín Lorente, Mónica Moro, Miguel  Ángel Furones, Marta  Gutiérrez y Toni Segarra , y algún académico de la lengua, como Dario Villanueva, el director de la RAE; José María Merino, Salvador  Gutiérrez o Soledad Puértolas.

En el transcurso de los debates no se puede decir que se formaran  dos bandos, los que denuestan el uso del inglés y los que lo defienden; los que consideran que es excesivo, y los que entienden que se usa lo justo, pero sí es cierto que había discrepancias a la hora de calificar el uso del inglés como abuso y entenderlo  como problema y a la hora de proponer actuaciones para que no todos consideraban que se pudiera hacer algo al respecto, y menos a corto plazo.

Algunas conclusiones:

  •  Sí, el inglés está cada vez más presente en la publicidad. Y la tendencia sigue al alza.
  •   En ocasiones, lo está de forma caprichosa, más producto del esnobismo, la comodidad y la ignorancia, que de la necesidad.
  •   La tendencia no es reversible a corto plazo y en ningún caso lo es por la vía impositiva.
  •   El uso casi exclusivo del inglés en el área del marketing incide en el abuso del inglés en la publicidad.
  •   Los publicitarios utilizan el idioma de forma instrumental y  no van a renunciar a seguir haciéndolo.
  •   La utilización per se del inglés no debería ser  preocupante, es  fruto de la lógica e inevitable convivencia de los idiomas en un mundo donde la interrelacionado. Solo debe preocupar  que oculte un desconocimiento tanto del español como del propio inglés.
  •   La puesta en valor del español, tanto en su vertiente económica como cultural, es un fenómeno que debe importan a todos los hablantes, y en ese sentido parece lógico sensibilizar a la publicidad sobre la utilización del idioma, pero solo las instituciones pueden proponer soluciones que en el horizonte del largo plazo puedan resultar eficaces en la revalorización de la lengua.

Más allá de las conclusiones, posiblemente el mejor consejo sea el que ha aportado el presidente americano, cuando en una alocución durante una ceremonia de graduación, y en clara alusión a Donald Trump, sentenció: “En política y en la vida en general,  la ignorancia no es una virtud”. Y añadió, “no resulta atractivo no saber de lo que uno está hablando”.  Ya sea en español o en inglés, cabría añadir.

 


Un comentario en “¿Tenemos un problema?”

  1. No creo que sea un problema de autoestima. Sino de internacionalización. Nos guste o no, por desgracia, el inglés sigue siendo el idioma de los negocios. Como se dice en el artículo, la utilización del inglés es un símbolo de internacionalidad, nada más. Y sí, también hay algo de tendencia y modas.

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