- Cómo construir relaciones, en Encuentros
El Encuentro de octubre sirvió para conocer las referencias que han moldeado el trabajo de Velckro en los últimos años y para saber la verdadera finalidad del storytelling o de cómo construir relaciones entre en consumidor y la marca.
Velckro. A pesar de jurar llamarse así, ayer confesó en el Encuentro que es sólo un seudónimo por motivos de trabajo y que su verdadero nombre es Marcos Figueiredo. También desveló que se formó como diseñador gráfico, en la Escola Massana de Barcelona, aunque ha acabado siendo ilustrador digital.
Velckro mostró cinco referencias que le han inspirado y que han modelado, en parte, su estilo como ilustrador. Entre ellas, dos que se remontan a dos siglos atrás: el periodo Edo de Japón y la Secesión vienesa; una a un gran ilustrador italiano del siglo pasado, Fortunato Depero, y dos muy actuales, ambas de Barcelona: Inocuo The Sign y el street art o graffiti barcelonés.
La gran ola de Kanagawa, de Hokusai, una imagen de 1830 que, aseguró, le ha acompañado toda su vida, y que había contemplado en lugares muy diferentes, incluido el salón de su casa. Parece una imagen muy agresiva, dijo, pero sobre todo era insólita en el momento en el que se pintó. Además se trata de una ilustración que impulsa al vanguardismo posterior. “Mi estilo se parece mucho a esto: colores planos y líneas negras muy marcadas”, aclaró.
El ilustrador afirmó sentir pasión por la época denominada Secesión vienesa, y aseguró que su trabajo siempre ha intentado acercarse a este movimiento. Mostró varias ilustraciones en las que se apreciaban imágenes geometrizadas, equilibradas, estilizadas y muy abstractas. Además, se trata de un arte que se caracteriza por el color vivo y contrastado, sin olvidar la importancia de la tipografía.
De Fortunato Depero resaltó la habilidad en el trazado y cómo ha llevado el futurismo a su terreno. A Velckro le gusta de él su incansable talante creativo y como consiguió unir y crear elementos que parecen vectoriales. Su perspectiva absurda, la geometría en sus trazos, los colores planos y las líneas simples son otras de las cualidades que enumeró el ilustrador sobre el trabajo del italiano.
La cuarta referencia fue el trabajo del estudio barcelonés Inocuo The Sign, y se centró en una época concreta: 2001-2008, “esos años en los que todo el mundo quería hacer flyers”. En ese periodo fue cuando nació su pasión por la ilustración y fue precisamente Inocuo quien le dio el consejo de centrarse por completo en la ilustración y ligarlo con su otra gran pasión, la música. Para Velckro, amante del hip hop, fueron unos años maravillosos en los que amó su ilustración porque le recordaba al movimiento de su Torrejón de Ardoz natal.
Fueron también unos años en los que su trabajo imitaba al de Inocuo, que se definía por un caos ordenado, por elementos superpuestos, por una gran mancha y por una pincelada simple y exacta.
La última referencia se refería a los años 2001-2005, cuando la ciudad condal era la capital mundial del graffiti, o street-art. Una época en la que Barcelona mostraba al mundo en sus muros, paredes, y calle el arte urbano e infinidad de creaciones artísticas, bien con trazos de colores o aerosoles. En la actualidad, está practica de arte urbano está prohibida pero fueron unos años en los que la cuidad estaba cargada de luz y color, gracias a los grafiteros.
Para finalizar, Velckro presentó un trabajo suyo, y eligió el último que había hecho. La revista Yorokobu les pidió a varios ilustradores, entre los que se encontraba también Óscar Llorens y María Solbes, que dibujaran cada uno su propio Ecce Homo.
“En mi caso, que no soy muy religioso, me fijé más en el fondo que en la forma”, comentó. “Y finalmente conseguí un cristo restaurado con vendajes de patchwork. Se aprecian muy bien las manchas de color y en este trabajo hago un claro guiño al graffiti”.
Antes de terminar, Velckro confesó que su trabajo parte del ordenador, que nunca hace bocetos. Inicia los proyectos en vectores que luego lleva a Photoshop.
A continuación, Cristina Sandín y Mónica Sierra, de la agencia Hakawati Café, hablaron sobre storytelling. Primero, Sandín explicó el origen del nombre de su empresa: “Como toda historia que se precie, comienza con “Érase una vez……en la Plaza de Jamaa el Fna en Marrakech”. Esta plaza, declarada patrimonio de la humanidad¸ no es famosa por sus monumentos, sino por lo que allí ocurre, porque su fisonomía cambia constantemente gracias a los hakawatis o storytellers, a contadores de historias, como se prefiera. Antes de que existiera la televisión, estas personas iban a los cafés a contar cuentos y leyendas árabes tan emocionantes que dejaban a los oyentes con la boca abierta y deseosos de que llegara el día siguiente para que continuara; tanto era así que se cuenta que había un hakawati tan bueno que dejó entretuvo a sus oyentes durante ocho meses con un cuento.
Cuando los hawakies se asentaron en la plaza, estábamos muy lejos de lo que hoy llamamos redes sociales; las historias se transmitían por el boca a boca, pero no cabe duda de que estos contadores de historias constituían una red social, la más antigua y potente. “Hoy, de alguna u otra manera, todos somos storytellers. Nos hemos convertido en contadores de historias, buscamos información, nos relacionamos…..sin embrago sólo lo hacemos dónde, cuándo y con quién nos interesa”, asegura Sandín. Para ella, lo difícil es entrar en ese mundo sin ser un extraño, de tal manera que sea posible establecer conversaciones con la audiencia. Para ello hay que hacer sentir, emocionar y ubicar a la gente con un interés común.
Según Sandín, el brief tradicional no vale para generar historias, lo importante es cambiar la forma de comunicar y la forma de pensar de las masas. Y, existen seis pasos claves para producir conversaciones:
Lo primero es buscar el objeto social: intereses que hacen que te relaciones, que compartas, que converses. Objeto social son la ecología, un equipo de futbol o una música determinada. Posteriormente hay que identificar a los interesados y generar un tema de conversación; para ello, el storytelling se basa mucho en el análisis de las tendencias.
Después de definir la conversación, hay que marcar el conflicto; es decir, el impedimento que hay que superar para evolucionar y poder proponer el reto.
Finalmente, hay que detectar la trama para llegar al objetivo final y terminar, como toda historia, con un desenlace dónde queda expuesto el punto de vista de la marca en el canal compartido con la audiencia.
Este proceso puede durar lo que cada uno quiera y tanto la producción como la difusión de los contenidos se deben cuidar y mimar, finalizó Sandín.
Mónica Sierra explicó un caso de storytelling para la marca Recuperation, bebida deportiva de los Laboratorios Esteve, específicamente diseñada para una rápida reposición de líquidos y minerales perdidos durante la práctica deportiva.
El objeto social que se detectó fue el atletismo, y en concreto lo que lo gente comparte respecto a la actividad de “salir a correr”. El cuanto a tema de conversación, éste parte de una noticia sobre una mujer etíope, que nos impactó, asegura Serra. “Esta mujer recorría a la semana 140km para ir a por agua para sus hijos. En una de las vueltas diarias, un tropiezo le hizo perder el agua que llevaba a casa. Tal fue la desesperación de la madre que se suicidó”, contó Mónica. Esta historia fue la que dio pie al reto: Construir una bomba de agua en el pueblo de esta mujer. Para ello, se organizó, y gracias a varios deportistas de élite, una competición de triatlón en la que los participantes debía de recorrer los 140km pero en un día. Todo se podía seguir por una web en streaming en dónde se veía los km que hacían los deportistas (se sumaban) y paralelamente se restaban los que faltaban para aproximar la bomba de agua al pueblo etíope.
El conflicto fue la dureza de la prueba y pronto se llegó a la trama: la bomba de agua y la hidratación que necesitaban los protagonistas (el producto comenzaba a cobrar protagonismo). Finalmente, el desenlace cumplió el reto: se construyó la bomba de agua. Todo el proceso se reunirá en un documental para que la historia se haga realidad y continúe difundiéndose.
Tras explicar este caso de storytelling, Sandín y Serra se refirieron a la importancia de introducir la marca dentro de la historia, pero nunca hacerla un héroe porque lo importante es que sean los demás los que hablen de ella y no ella misma. Y dieron un consejo a los asistentes: “Reemplazar el miedo a lo desconocido por la curiosidad”.
Donde: garAJE Madrid: C/ Matilde Díez, 11 |
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