Cada año, bajo el nombre de Burning Man, se levanta de la nada una ciudad en el desierto de Black Rock (Nevada), que llega a acoger hasta 70.000 personas, venidas de todos los rincones del mundo. Es una zona desértica en el sentido más literal de la palabra, sin infraestructuras de ningún tipo, donde los asistentes tienen que llegar decididos a sobrevivir sin contaminar el ambiente, pero sí contaminándose unos de otros. No hay dinero ni marcas y la subsistencia en esa semana se consigue con trueque o regalos. Uno de los principios del festival es que no se puede generar basura y que el lugar debe quedar exactamente igual que cuando se ocupó. Otro es que el festival sea un espacio donde inspirarse y donde crear.

Jenn Sander es la responsable de innovación global y nuevas iniciativas de este festival que una vez al año coloca una ciudad inexistente en el mapa de Estados Unidos. Se unió al equipo de Burning Man después de acudir como asistente hace unos años y desde entonces, y entre otros cometidos, colabora en el acercamiento a posibles accionistas en nuevos modelos de negocio para la comunidad.

Sander es licenciada en Turismo y Gestión Hotelera por la Universidad de Vancouver y en Negocios y Relaciones Internacionales por la London Metropolitan University. A lo largo de su carrera ha trabajado en el área de innovación para marcas como Vimeo, Neurosky o THNK Leeadership University. Es fundadora de la consultora de innovación Play Atelier y socia del Grupo Re-imagine. Es también comisaria de TedxLondon.

#cdec2019

29 marzo. 19:15