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Clipper Retromodernista

Dicen que todo está inventado. Que la vida es un ciclo infinito. Y que lo que estuvo de moda antes de ayer, volverá a estarlo pasado mañana…

Y es el ser humano es nostálgico por naturaleza y la sociedad está viviendo un momento en el que “vintage” es tendencia y cuanto más antiguo, más moderno.

Este hecho, al igual que afecta a la sociedad, afecta a las marcas. Y sobre todo a las “lovemarks” que llevan en el mercado más tiempo que sus propios consumidores. Cómo es el caso de CLIPPER. Refresco canario independiente que lleva más de 60 años en el mercado y necesita reconectar con su nuevo público, sin olvidar a sus “lovers” de siempre (ya que, aunque éstos más alejados del público joven al que quiere dirigirse la marca, siguen siendo los principales “compradores” de la marca en su formato más vendido en las grandes superficies.

Por esta razón, Clipper decidió cambiar el formato actual de “su botella PET más vendida” y volver al diseño original de hace 60 años para volver a reconectar con su público de toda la vida, a través de una nueva botella con el
formato de siempre. Un reto complejo para la marca, que junto a la agencia La Escalera de Fumío, ha conseguido transformar una acción táctica para el offtrade en una campaña de reposicionamiento de marca, manteniendo el tono divertido con el que el refresco suele dirigirse a su público, sumándole el ingrediente emocional que refuerza sus credenciales de LOVEMARK CANARIA DE TODA LA VIDA.

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