Un vino en tiempos
de coronavirus.

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La pandemia ha inspirado ideas de muy distinto signo. Algunas proceden del ámbito publicitario, como la de Jorge Fesser, managing director de la agencia MONO Madrid, que, tras una experiencia personal difícil, como fue el ingreso de su padre en la UCI a causa del coronavirus, decidió lanzar un producto: una edición limitada de un vino con el que brindaría con su padre cuando se recuperase. Y para ello involucró a los creativos, Bitan Franco, Sito Morillo, socios del Club de Creativos, y socios fundadores junto a Fesser y Nando Vega Olmos de la agencia creativa MONO Madrid.

Era una idea sencilla que fue creciendo con la suma de colaboradores y que se ha convertido en un proyecto solidario y relevante en el momento actual. Fesser contó con tres importantes aliados: su propia agencia, el ilustrador 72 kilos y el grupo de bodegas Viñas Familia Gil (Bodegas Juan Gil, El Nido, Atalaya, entre otras). Como no podía ser de otra forma, todo el proceso estuvo salpicado de ideas originales.

Un proyecto con alma

Me parecía algo natural soñar con ese momento de reunión y celebración y un detalle bonito en el que focalizar mi energía de forma positiva. Fueron 5 largas semanas ingresado en la UCI, pero al final venció. Así, charlando con mi amigo ilustrador Óscar, le fuimos dando forma juntos hasta dar con el diseño final.

El primer detalle de esta edición es que permite la personalización de la propia etiqueta de cada botella de vino, de manera que se escribe el nombre de la persona con la que esperas compartirla. El diseño se ha pensado para que sirva para todas las comidas y celebraciones que se avecinarían en cuanto se levantara el confinamiento y pudiéramos llevarlo como detalle en tales ocasiones.

Para la materialización del proyecto, lo más relevante fue la colaboración entre todas las partes: Bodegas Familia Gil, que aportó sus vinos así como la plataforma digital de venta; la agencia creativa MONO Madrid, de donde partió la idea y el concepto; y el ilustrador Óscar Alonso, 72 kilos, a cargo del diseño de las etiquetas.

Y así llegaron al mercado estos vinos, con denominación de origen Rueda y Vino de la Tierra Castilla y León, con sus etiquetas ad-hoc, que transmiten un mensaje de optimismo y esperanza en estos tiempos difíciles.

Colaboración, la clave de todo

Fesser reconoce que afortunadamente este proyecto consiguió ver la luz en tiempo record, apenas un par de semanas, desde su ideación hasta su lanzamiento. El mayor reto era encontrar una bodega que creyera en su producto y estuviera dispuesta a apostar por él. Bodegas Gil, lo hizo y desde el primer momento se volcaron en el proyecto. Junto a ellos fueron rápidamente dándole forma a las etiquetas, el diseño de producto, la elección de materiales y el modelo de negocio, apostando por convertirlos en vinos solidarios.

Una vez pasado el pico de la crisis sanitaria, viene una crisis no menos preocupante: la económica, que va a dejar a millones de familias en nuestro país en una situación muy delicada. Por tanto, cuando nos plantearon este proyecto, sólo pusimos una condición para participar: queríamos aprovechar la energía positiva que desprende un proyecto como este, para aportar nuestro granito de arena y apoyar a los colectivos más vulnerables”, explica Miguel Gil, director general de Viñas Familia Gil.

En concreto, conocedores de la situación límite que viven actualmente los Bancos de Alimentos en todo el país, decidieron que todos los beneficios recaudados con este proyecto irán destinados a la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL), asociación que, a través de una red de 3.300 voluntarios y una amplia red de entidades asistenciales, distribuye alimentos a más de millón y medio de personas necesitadas en nuestro país.

El ilustrador 72 kilos se interesó por el proyecto desde el mismo momento en el que se lo propuse. Los proyectos crecen si colaboramos. Tenemos la suerte de que nuestras casas están conectadas por amistad e internet, facilidades para colaborar. Cuando me llamó Jorge para dibujar las etiquetas de un vino que iba a unir a gente distanciada me sumé al instante. Yo quiero hacer proyectos así siempre. Tienen alma. Y quería que un poco de mi alma se pegara también a esta gran idea”, dice Óscar Alonso, de 72 Kilos.

MONO Madrid tomó el liderazgo y supervisión del proyecto como si fuera un cliente más de la agencia, encargándose no solo de embotellar el producto sino de lanzarlo en medios de comunicación y redes sociales de la mejor manera posible, para garantizar su repercusión y posteriores ventas.

Cifras y comunicación

Al ser un proyecto proactivo y solidario, la asociación entre agencia y bodega siempre tuvo como objetivo conseguir lanzar el producto y destinar los beneficios generados a la causa social, sin necesidad de aportar un capital inicial o valorar los servicios prestados desde la agencia.

A día de hoy, se han vendido más de 4.000 botellas de las dos variedades desde su e-commerce, una cifra bastante alta para pedidos online.

Durante el desarrollo del proyecto contamos con directores creativos, ilustradores, diseñadores, jefes de proyecto, programadores web, equipo de marketing de las bodegas entre otros.

Los vinos de esta edición especial están disponibles en todos los canales de venta habituales de las bodegas Viñas Familia Gil, incluido su e-commerce.

Para la comunicación creamos una landing page para contar la historia detrás del vino y lanzamos una campaña en nuestros canales, apoyándose en el aspecto diferenciador del vino, la personalización de sus etiquetas.

Respecto a la escalabilidad del proyecto, el plan contempla tres etapas. Una primera en la que la prioridad era ofrecer el producto a nivel nacional desde su e-commerce. La segunda, para escalar las ventas, que precisa de la distribución en grandes superficies, y en una última etapa, plantear su internacionalización al suponer un producto interesante para distribuidores extranjeros.  De momento, México parece estar interesado en exportar el vino.

Compra online este vino en la tienda de Bodegas Familia Gil