Acid House o cómo pasar de ser una agencia a un agente cultural y creativo.

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Albert Folch y Rafa Martínez, fundadores de Folch Estudio, presentaron en su intervención en los Días C 2020 el caso de Acid House, una iniciativa en la que creatividad y negocio conviven bajo el mismo techo.

“Acid House es un espacio físico y digital donde ocurren una serie de cosas. Alberga varias empresas con cometidos distintos pero muy complementarios entre sí. En un barrio de Barcelona, Elpoblenou, que representa el nuevo paradigma de barrio para el nuevo tipo de ciudad”, explicó Albert Folch.

Contaron que tras mucho buscar dieron con una nave cochambrosa que ofrecía grandes posibilidades. Y que Arquitectura G fue la empresa que se encargó del proyecto. “Nuestra mayor inquietud era que la marca tuviera presencia mucho antes de que estuviera acabada”, apuntó Rafa Martínez.

Explicaron que Acid House es un espacio donde todo es blanco y minimalista. “Nosotros somos los intrusos. Una treintena de personas trabajando. Queríamos un espacio muy frío, pero que a la vez tuviera presencia vegetal”, comentó Folch. “Que fuera un espacio diáfano, abierto sin ningún elemento de distracción… donde todos estuviéramos en horizontalidad. Con luz cenital, mucho cristal…”, añadió Rafa Martínez.

Una vez terminada la obra se dieron cuenta de que la marca ya estaba construida. “Acid House fue un movimiento musical que nació en Manchester en los 80 y Elpoblanou era precisamente conocido como el Manchester catalán. Esa similitud, la conexión con la música, la idea de utilizar una marca ya existente, de conectarnos con ese punto desobediente y contracultural, encajaban mucho con el ADN del proyecto”, explicó Martínez.

De hecho, en vez de pensar en diseñar una marca pensaron en diseñar una tipografía (Acid Grotesk), “algo que teníamos ganas de hacer desde hace tiempo”, añadió Folch. “En vez de ser una marca, un logotipo, Acid House sería una marca narrativa. Con universo de imágenes y un alfabeto”, puntualizó Martínez.

Diferentes espacios

Los fundadores de Folch Estudio explicaron a continuación la distribución y funcionalidad que le dieron a Acid House.  En uno de los espacios, en lugar de hacer una sala de reuniones al uso, decidieron poner una cafetería, un cofee shop que diera servicio a la calle.

“Cada semana teníamos grupos de visitantes internacionales queriendo saber de nuestro proyecto”, comentó Rafa Martínez. “Es un elemento que nos permite generar comunidad y contarlo en redes sociales. Es la ventana desde la que se va mostrando esa comunidad a partir de los diferentes eventos”, añadió Folch.

En relación con el mundo del arte, otro elemento que no podía faltar en el proyecto, pusieron en marcha una Window gallery. “Un espacio para repensar el mundo del retail y sus escaparates, utilizando una nueva narrativa”, señaló Martínez.

Y para compartir el conocimiento, organizar charlas, workshops, etc., crearon The Square. “Pensamos que la educación era también una parte estratégica de nuestro significado como agencia. Y el espacio nos permitía tener un lugar para este tipo de acciones”, dijo Folch. “Nos pareció interesante organizar cursos para detectar talento que se pudiera incorporar a la agencia. También serviría para generar networking, nuevos proyectos…”, explicó Martínez.

Adiós al papel

Acid House sirvió también a sus promotores para cumplir algunos de los propósitos que se habían marcado para esta nueva etapa.  “Vimos que era el proyecto ideal para dejar atrás una serie de dinámicas de trabajo que hoy ya no tienen sentido, como el hecho de utilizar papel. Ahora la ausencia de papel es otro stagement del proyecto”, afirmó Folch. “Queríamos proyectar futuro y, mal que nos pese, porque seguimos valorando mucho el mundo del papel, hoy gran parte de todo lo que se comunica para las marcas se realiza en el entorno digital”, añadió Rafa Martínez.

Explicaron que otro territorio en el que querían estar era el de la música. “Siempre entendimos que la música debería estar presente en Acid House. En la presentación fue un elemento clave, nos permite conectarnos con audiencias muy jóvenes”, dijo Folch.

También contaron que siempre desearon generar un proyecto donde tuviera sentido la figura del host. “Un rol que tiene mucho sentido en un proyecto como este. Nuestra host va contando en redes sociales todo lo que va ocurriendo en Acid House”.

Toda esta distribución del espacio y filosofía estratégica dio lugar a una nueva entidad.  “A través del arte, de la formación, del cofee shop, de la música… pasamos de ser una agencia a convertirnos en un agente cultural y creativo”, señaló Rafa Martínez. Y cada paso que daban en su construcción se comunicaba en los medios. “Siempre entendimos que el proyecto debíamos empezar a comunicarlo desde mucho antes de que se pusiera en marcha. Eso nos generó una proyección en prensa muy importante que es lo que queríamos conseguir”, comentó Folch.

“Acid House da pie a que sucedan muchas cosas y a alojar a varias empresas que trabajan conjunta o de forma independiente. A la vez es un espacio patrocinado por Adidas, una marca con la que estamos trabajando en varios proyectos. También tenemos un partner estratégico para la parte educativa, Elisava”, apostilló Folch.

“No nos interesaba tener una gran agencia de muchos empleados, sino la posibilidad de generar vehículos en ámbitos distintos que fueran complementarios. Y ser capaces de conectar con otras empresas o marcas, como la productora White horse o la empresa de señalética Avantis, que nos permitieran acceder a proyectos mucho más rentables.  Generar ese universo de empresas conectadas que hace posible ir más allá de lo que antes hacíamos”, concluyó Rafa Martínez.