Coco Dávez es fotógrafa, ilustradora y directora de arte. La polifacética artista dedicó su ponencia en los Días C 2020 a relatar cómo vivió el confinamiento y los aprendizajes que extrajo de esa circunstancia. Contó que, a las pocas semanas de iniciarse el encierro, empezaron a llamarle medios y marcas para pedirle contenido relacionado con cómo estar creativa en tiempos de crisis.

“De repente, lo que llenó por completo mis días fue el miedo. Estaba abrumada por la situación y era incapaz de dar consejos sobre cómo ser creativa en un momento así, cuando yo no lo estaba. Me sentía un poco fraude si hablaba de ello”, dijo.

Decidió entonces explicar en redes cómo estaba viviendo la experiencia desde el miedo. Y mientras trabajaba en un proyecto se encontró con una palabra clave: el perfeccionismo. “Un valor del que hasta entonces me sentía muy orgullosa. Pero me di cuenta de que, en realidad, era mi peor enemigo”, apuntó.

Poco después otra palabra apareció para volver a hacerle reflexionar: procrastinar. Algo que hacemos todos. “Cuando el miedo me abruma, dejo pasar el tiempo para luego seguir trabajando en lo que creo que todavía no está perfecto. Sin embargo, al final, el no arriesgarte supone que no vas a fallar, sí, pero porque no lo estás intentando”.

En medio de tanta negatividad, optó por no dejarse llevar por lo que sentía e intentar nutrir la creatividad. Empezó a leer e investigar para llevar a cabo los proyectos que tenía sobre la mesa y, en ese proceso, se topó con otro concepto: el optimalismo. Un término que habla de activar los recursos que cada uno tiene para superar obstáculos, de ponerse metas realistas, y de liberarse del temor al fallo. “Que te digan que lo más normal es que falles te quita presión”, dijo. “Me di cuenta de que quizás hay que rediseñar el mapa. Igual este no es el año más activo que esperábamos. Pero, como dijo Unamuno, que el plan de vida no te impida vivir. Tenía un montón de proyectos que no pude hacer. Y opté por seguir a Unamuno…”, comentó.

Otro aprendizaje de ese periodo fue el llamado Principio de Pareto, la regla del 80/20 que viene a decir que el 20% de nuestros clientes nos aporta el 80% de las ganancias. “Me di cuenta de que el 80% de mi tiempo lo dedicaba a gestiones, como responder emails, la web, el merchandising, etc. y no a crear, a trabajar en proyectos. Pensé entonces que debía hacerlo al revés: dedicar el 80% de mi tiempo a trabajar y no como hacía hasta entonces”.

El juego como referente creativo

A continuación, Coco Dávez explicó cómo decidió desarrollar el proceso creativo a partir del mundo del juego que tanta importancia había tenido en su infancia. “Decidí implementar varios de mis juegos favoritos. Entre ellos, los Lego. Y de ahí salió el diseño de un plumas para una marca de ropa”, dijo.

Otra fuente de inspiración fue el juego de mesa ‘Quien es quien’. “De hecho, la colección Facelles surgió un poco de ahí”, comentó.

Las piezas de construcción de madera han sido también un referente creativo para la artista. En ellas se inspiró para dos murales, uno para Kiehl’s y otro para Netflix, concretamente para la serie Las chicas del cable.

Basándose en el juego de lo recortables, diseñó una colección de pañuelos que se emplearon para recaudar fondos para la investigación del cáncer de mama. “Surgió a partir de romper papeles pintados que tenía desperdigados por el estudio, y de crear distintas composiciones con los fragmentos”.

Dávez cerró su ponencia diciendo “seguiremos cometiendo errores. Bienvenidos sean porque nos dan la señal de hacia dónde debemos ir. Y hagamos lo que nos gusta porque nos vamos a morir”